Presentan obra en la Casa de la Cultura UCSM

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Presentan obra en la Casa de la Cultura UCSM

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“Cuentos y Relatos”  Colgados en el perchero del tiempo. De Elizabeth Altamirano Delgado

 

La arquitectónica Casa de la Cultura de la Universidad Católica de Santa María fue testigo de privilegio en la presentación de la extraordinaria obra “Cuentos y Relatos”  Colgados en el perchero del tiempo. El prólogo del fue encomendado a la prestigiosa Dra. Celia Vázquez, Directora del Departamento de Filología Inglesa, francesa y alemana. Investigadora, crítica literaria y escritora de la Universidad de Vigo, España,  ella señala:

Elizabeth Altamirano es una delicada poeta que, de vez en cuando, nos regala su sensibilidad envuelta en cuentos y relatos que desprenden su interés por las cosas y los seres que la rodean en su entrañable cotidianeidad llena de magia recuperada de la infancia feliz. Si adentramos nuestros pasos por el universo de sus cuentos, apreciaremos inmediatamente la elegancia con la que esta bella coleccionista de fragmentos cotidianos de vida comparte con nosotros sus vivencias, recuerdos, soledades y retazos de historia familiar.

Esta destacada autora peruana de estirpe chilena nos sorprende con unos cuentos y relatos tallados con el cincel de los recuerdos, adentrándose en los paisajes de su infancia y juventud, rodeándose de las sensaciones e imágenes que han quedado colgadas, como ella dice «en el perchero del tiempo», Sus relatos nos dan pistas sobre algunas de sus vivencias personales, incluso de su biografía sentimental. Evoca la emoción, la revive y de eso hace arte.

No hay más que leer el comienzo de «Los pianos de Vallenar» de una rica evocación sensual, plena de color y sabor: «El rostro cobrizo de mi legendaria tierra emerge de los valles que sonríen con sus labios de uva fresca, mostrando sus dientes de granada que muerden el crepúsculo». Es uno de los relatos más poéticos del libro en donde la nostalgia y el cariño de una niña hacia su abuelo se convierten en las notas musicales que dan vida a los pianos que llegaron de la vieja Europa.

Esas vivencias nos las cuenta en primera persona o con una narradora omnisciente cuando quiere separar su fértil imaginación de su amor por la geografía de los pueblos de su Latinoamérica y de su gente, a quienes menciona en el viaje de «El andariego». En sus cuentos sentimos «el peso de las ausencias», a veces son como un grito de soledad y otras, la afirmación de su ser en las imágenes y paisajes de su amado Perú (Arequipa con sus majestuosos volcanes y el río Chili, el departamento de Puna con el bello pueblo de Juli y el lago Titicaca); la complicidad con la gente de Arequipa; la añoranza de un bello tiempo en Lima.

Es maestra en la percepción de las tradiciones y leyendas de la tierra con las que envuelve al lector en la atmósfera de sus relatos. En «La reina del pan de Urcos» cuenta la descarnada soledad y abandono de los ancianos. También incluye en sus cuentos a personajes de la clase adinerada y elegante con historias que renuncian a lo accesorio para mostrar las ilusiones y decepciones.

Destaco el cuento «El zapato acusador» donde retrata confina ironía y elegancia los deslices de un marido que aparenta adorar a su esposa. Cuando nos adentramos en el universo particular de «El ensueño de la caracola», «El caballo cansado» y «La noche de los trasqos» apreciamos que la realidad y la fantasía se confunden a través de un realismo mágico que sobrepasa los límites del mundo ordinario; donde seres desligados de la variable tiempo y tocados por la magia de los trasgos, esos espíritus imaginarios que se suponen que viven en los espacios deshabitados produciendo ruidos o inquietando a las personas, cometen travesuras como traer a la vida a los objetos de la casa, a un caballo de piedra, a un cóndor o a las deliciosas frutas de un inocente cuento donde «érase una vez una niña que soñaba despierta» que se convirtió finalmente en caracola.

En general se escribe para compartir lo más valioso de nosotros mismos: nuestro sentir, alegrías y pesares y eso le da significado a nuestra existencia. Por eso Elizabeth, que admira la brillante pluma de un peruano y arequipeño universal como es el gran Mario Vargas Llosa, no puede reprimir la necesidad de contar que tuvo el privilegio de compartir la misma casa en Lima que el autor y la tía Julia, aunque en tiempos diferentes, en su relato «Rosalbina y yo», donde el yo cobra más importancia y en «Vinos, sueños y canas», donde finalmente puede decirle en persona al gran autor que lo admira y podemos sentir a través de la lectura las palpitaciones de su corazón admirado ante el encuentro.

El cuento moderno es una obra artística que ha agregado nuevas dimensiones estilísticas tales como el interés por el tiempo, el impacto emotivo, mucho más flexible en su estructura, más amplio en el contenido, más expresivo en el estilo que el cuento clásico y los textos de Elizabeth Altamirano se adecúan a esta definición. Sus cuentos y relatos breves nos muestran su manera de plasmar las sensaciones del tiempo vivido, hundiéndose en las entrañas de las emociones y del sentimiento y lo hace con una sólida madurez estética. Este ramillete de vidas de ficción que nos ofrece la autora para que cada uno las recoja como si fueran flores son un tributo a la inteligencia y sensibilidad del lector o lectora que se acerque a ellas. Les invito a viajar por estos gráciles y evocadores cuentos y relatos engarzados como perlas en este libro por los ingeniosos trasgos.

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