Retornaron santamarianas que participaron en Conferencia Internacional de Psicología realizada en Cuba

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Retornaron santamarianas que participaron en Conferencia Internacional de Psicología realizada en Cuba

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La Sociedad Cubana de Psicología de la Salud y el Grupo Nacional de Psicología del Ministerio de Salud Pública de la República de Cuba, organizadores de la VIII CONFERENCIA INTERNACIONAL DE PSICOLOGÍA DE LA SALUD, PSICOSALUD 2017, realizada recientemente en el Palacio de Convenciones de La Habana, Cuba invitaron a la Universidad Católica de Santa María que estuvo representada por profesionales tituladas de la Escuela Profesional de Psicología.

Las santamarianas disertaron excelentemente  ante la selecta audiencia en el Palacio de Convenciones de La Habana:  María Alejandra De La Puente Rojas “Terapia Cognitiva Basada en Minafulness en la Reducción del Estrés Percibido y Depresión en Pacientes con Cáncer de Mama¨, Kelly J. Cuba Meza ¨Efecto de un Programa Cognitivo-Conductual para la Depresión en Niños con Cáncer¨ y finalmente, Isabel del Carmen Carpio Camargo ¨Programa Arteterapia “Atikux” en la Inteligencia Emocional en Adolescentes¨.

Nuestras representantes retornaron muy complacidas por su participación. Isabel Carpio Camargo haciendo gala de su talento literario nos escribió sobre sus lecciones en la Habana.

Lecciones en La Habana

Let’s go downtown and watch the modern kids 
Let’s go downtown and talk to the modern kids.

Arcade Fire – Rococo

psicoApenas son las siete y media de la mañana y Ale y Kelly, tus compañeras de la universidad, ya están despiertas. El sol y la alarma matutina te han despertado, quieres salir a conocer la ciudad. Desayunan temprano, nada de dieta. Prueban frutas exóticas, jugos de guayaba, omelette y jamón, crepes con miel, fresas y naranjas. Café e infusiones de manzanillas. Deciden que mañana, van a recoger las credenciales para la exposición en la conferencia. Hoy es martes y tú y tus amigas van a conocer el centro de La Habana. Van a probar unos mojitos. Irán al bar “La floridita” en el que Hemingway se sentaba en una esquina y bebía solo, con sus palabras y daiquiris. Hoy, hay un buen plan.

Sin embargo, desde que llegaste no tienes internet, y si lo usas debes conectarte a una zona wifi, donde gente se reúne en espacios abiertos y teclean número por número para dar una puerta a un medio de comunicación, y te quedas mirándolos, miras cómo todos esperan utilizar aquellos minutos y así poder comunicarse con algo o con alguien. En ese pequeño grupo de personas tú crees, que es una buena oportunidad para desconectarte de todo y lo intentas.  Ale, Kelly y tú están de camino a Capitolio van en taxi, los autos son antiguos y todos tienen su propio encanto, los choferes son amables, te preguntan qué quieres visitar, te recomiendan lugares, te cuentan su historia. Has llegado y el clima es perfecto. Y te sientes atrapada en una película de los años cincuenta, te imaginas ahí por un momento, y algo en ti que te dice que de cierta manera aún eres afortunada.

Estas por llegar a la Floridita, a solo diez minutos de Capitolio, un bar que por fuera tiene paredes rosadas y que queda justo en una esquina. No se han perdido, y lo que importa es que conocerás algo de historia, vas a mirar el ambiente, te sentarás cerca de donde Hemingway probó algunos daiquiris. Vas a tomar una cerveza y luego un daiquiri. Y observas todo a tu alrededor, y sientes cómo después de mucho tiempo ese nudo en la garganta ha vuelto a aparecer, lo sientes ahora mismo.

Ahora sales de ese bar, ese bar donde has sentido el nudo en la garganta y le has podido dar un beso a la estatua de bronce de Ernest Hemingway. Ale, Kelly y tú caminan hasta la plaza principal, hay varios autos de colección estacionados.  Ale propone salir a pasear. Un hombre se acerca. Y muestra ciertas rutas por conocer, y sin dudar y entre risas eligen la ruta Hemingway.

Ese hombre se llama David, y abre la puerta de su Chevrolet descapotable del cincuenta y ocho color rojo. Pone música suave, luego las cambia y suena easy love. Ale y Kelly están atrás, conversan, se ríen, porque esto parece una película de los cincuenta. Tú vas adelante, de copiloto y crees que en cualquier instante saldrás volando. David te pregunta << ¿Qué te parece La Habana?>> tú le dices que << Es la primera vez que estas aquí, todo te llama la atención, los autos, las personas, pero que te gustaría saber más, cuéntame que te parece a ti>> y David se ríe, y conversan por largo tiempo, te cuenta porque no puede salir de La Habana, sobre su hermana que esta en Miami y que quiere verla pronto,  te dice que la prensa no cuenta la verdad, que le gustaría sacar su pasaporte pronto e irse a vivir a Miami, pero eso ya no se puede desde que Trump está de presidente en Estados Unidos,  en su tono sientes que él no está amargado solo tiene muchas ganas de irse, te lo dice mirándote a los ojos y luego saca un cigarrillo.

psico-2David sostiene un cigarrillo en unas sus manos, pero mantiene la dirección del auto mejor que otros choferes que has conocido, te dice <<me gustaría haber tenido la locura que Hemingway tenia, con sentido>>  ves la carretera, te encuentras callada, David ha aumentado la velocidad y ha puesto corazón espinado a todo volumen y te dice << ¿Sientes ese solo de guitarra? Cuando sientas ese fuego de motivación en tu vida, no lo dejes ir>> y acelera, pasa los autos que van en el mismo carril y luego empieza a dar unos golpecitos al timón, como si fuera un pequeño tambor y te hace acordar a una situación parecida en la que tenías diez años y tu padre manejaba un auto deportivo y se secaba las lágrimas porque no pudo viajar a Canadá y te decía en ese entonces << tú vas a leer todo lo que te dé en tus cumpleaños y vas a volar, vas a salir de aquí, ¿me escuchas no? vas a salir>>.

Hemos llegado a la finca de Hemingway, está cerrada por remodelaciones. David intenta hacernos ingresar por un amigo que trabaja ahí. No se puede entrar, pero si podemos ver la casa de lejos. Ves los arbustos, todos salvajes, y ahí está la casa que tanto quisiste ver  y que solo conocías por imágenes en google, caminas sola un momento. Ale y Kelly se quedan hablando con David, han pedido algo de tomar en el snack, caminas unos instantes y te encuentras sola, sientes el aire en tu rostro, y te pierdes en ese bosque salvaje. Te tocan el hombro y te dicen <<Es hora de irnos>>.

David se ha ido en su Chevrolet descapotable, esta vez se saca el sombrero y te dice <<a ver si me enseñas lo que quieres escribir muchacha, y hoy debes ir a la fábrica de arte te va a gustar>>, el hombre se pierde en la autopista y tú piensas que te ha dado una lección, piensas que a pesar del ruido y el desorden de tu ciudad eres un poco afortunada, piensas que hombres como David con la esperanza intacta y dispuesto a no rendirse te enseñan a valorar lo que aún tienes, el hombre desaparece y las nubes se acercan, parece que va a llover.

Ahora estas de pie frente a personas que escuchan tu proyecto de arte y emociones y hablas sobre tu ciudad, hablas sobre querer mejorar el mundo, te has puesto un vestido de flores. Se ha terminado el tiempo y solo has podido mostrar una parte del video que hiciste en tu tesis. De pronto el mundo se hace más pequeño, y tu más pequeña aún, pero no por eso dejas de creer que siempre puede haber algo mejor. Escuchas aplausos y después preguntas.

Ese día al terminar la conferencia te has ido a un hotel que tiene zona wifi, hablas con Mateo que está tan lejos y se cuentan anécdotas. Cuelgas. Y ves como el tiempo se empieza a agotar en tu celular “minutos disponibles: uno”. Vas a la playa y ves el mar. Y las ideas empiezan a llegar y no sabes porque el nudo en la garganta ha vuelto a aparecer. En la inmensidad del océano, puedes ver todas las cosas que te gustaría hacer. Tienes un fotocheck colgando de tu cuello, el cual te dice que tú y tus compañeras de la universidad han viajado tan lejos para compartir una idea, una idea que quizás puede cambiar un entorno. Te quedas mirando la inmensidad del océano. Y te dices <<Es tiempo de volver al Perú>> esta vez llevando una mochila de experiencias.

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