¿Quién es Ramón Gutiérrez? 

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Impulsor de que Arequipa sea declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad recibe grado de Doctor Honoris Causa de la UCSM
Diciembre 10, 2019
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En UCSM presentan segunda edición de “Evolución Histórica Urbana de Arequipa 1540-1990”
Diciembre 10, 2019

¿Quién es Ramón Gutiérrez? 

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El Dr. Gonzalo Ríos Vizcarra destacó los méritos académicos, profesionales y personales del arquitecto Ramón Gutiérrez  respaldándose en el mérito de ser amigo y discípulo de este profesional de excepción .

Ramón Gutiérrez nace en Buenos Aires en 1939. Siendo aún muy pequeño, su familia se traslada a Rosario en donde estudia el colegio en el nivel primario y secundario, Retornando a la capital Argentina por el nombramiento de su madre como Cónsul del Uruguay en Buenos Aires. Allí realizará sus estudios universitarios en la Universidad de Buenos Aires, en la Facultad de Arquitectura, graduándose de Arquitecto en el año de 1963.

Esa alternancia entre la capital y la provincia, hace que el joven arquitecto Gutiérrez descubra tempranamente el rol que la arquitectura posee de generar una narrativa a través de la cual los pueblos materializan su identidad. La historia de la arquitectura será pues, el área en la que Gutiérrez se especializará y hará no sólo de ella una profesión, sino y sobre todo, una forma de vida.

Luego de un breve paso por la UBA como profesor universitario, migra a Resistencia con su compañera de ruta (sentimental y académicamente) la destacada arquitecta Graciela Viñuales para desarrollar allí el grueso de su actividad universitaria en la Universidad Nacional del Nordeste en donde ejerce sus actividades académicas desde el año de 1967 a 1989, llegando a ser allí profesor Titular y Director de Departamento.

La lejanía a las grandes bibliotecas de la capital y la toma en conciencia de las dificultades que existía para cualquier investigador latinoamericano que pretendiese adentrarse a la nebulosa de la historia de la arquitectura regional, lo hace emprender uno de los retos más importantes de su vida. Consolidar una biblioteca propia, capaz de reunir la ingente documentación dispersa sobre cualquier temática que tuviera que ver con la arquitectura y urbanismo americano y relevar pacientemente el patrimonio que, por descuido, ignominia o falta de conocimiento, se encontraba ad portas de desaparecer. Junto con Graciela Viñuales empiezan a consolidar lo que más tarde se convertiría en el CEDODAL (El Centro de Documentación de Arquitectura Latinoamericana) referente mundial en cuanto a fondos documentales sobre la arquitectura Latinoamericana.

Pero otro hecho que sin duda puede ser considerado como un parte aguas en la temprana vida académica de Ramón, es su viaje al Perú y su mudanza al Cusco en la década de los 70.

Allí junto a su joven esposa y sus pequeños hijos ejercerá como coordinador del curso de restauración de arquitectura, Obras de Arte y Técnicas Arqueológicas en el convenio entre el Instituto Nacional de Cultura y la UNESCO. Además empezará su trayectoria como consultor de esta importante institución, la UNESCO; en temas de Restauración de Monumentos arquitectónicos.


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Debe ser desde esta época, en donde le nace a Ramón un especial cariño por este país, centrando muchas de sus investigaciones y libros en este país andino. Abarcando territorios como el ya mencionado Cusco, Apurímac, Collao, Lima, Moquegua y claro está, Arequipa.

Con el paso de los años, Ramón Gutiérrez va reconstruyendo la historia urbana y arquitectónica de toda América Latina, teniendo una visión orgánica del territorio americano que le permite reconocer la estructura genérica que emparenta a nuestros pueblos convirtiéndonos, en lo que decía Martín Noel “Una sola Gran Patria Americana”, pero sabe también distinguir las especificidades de cada región, lo cual nos convierte en únicos, e irrepetibles.

El año de 1984 saldría publicado el libro “Arquitectura y Urbanismo en Iberoamérica” libro de 650 páginas en el cual Gutiérrez se impone la tarea hacer una síntesis de lo acontecido en el territorio americano entre los siglos. XVI al XX. En este libro (que se ha vuelto un clásico de la arquitectura y que cualquier escuela de arquitectura del mundo que se precie de seriedad, no puede prescindir de él en sus bibliotecas) se estructura en diversos capítulos que nos cuentan la historia edificada de nuestros pueblos. Pero pese a la diversidad de temas, podemos hallar ciertas constantes que caracterizan y distinguen a esta y a la obra completa de Ramón Gutiérrez:

En primer lugar la búsqueda de una escala valorativa propia. Habiéndose formado Ramón en una época en la que continuaban los debates, aún no concluidos, de que si queríamos ser modernos debíamos parecernos a Europa, Ramón Gutiérrez junto a otros grandes intelectuales como Marina Waisman, propone una lectura de nuestra arquitectura desde nosotros mismos, descartando escalas que nos posicionan en un estado periférico con respecto a los denominados “Grandes Centros” culturales.

En segundo lugar, El erudito trabajo del Gutiérrez en archivos y en el mismo campo, le permite obtener conclusiones en función a fuentes de primera mano, en donde reconoce a los personajes claves que fueron artífices de la consolidación de nuestro patrimonio, pero en estas pesquisas Ramón no duda en poner en primerísimo plano la labor del artesano, del alarife, del indígena tal vez anónimo que asociado en gremios y cofradías le otorgó a nuestra América esa impronta tan humana que poseen nuestros pueblos y que el mundo admira.

Ramón Gutiérrez, reconoce en el Barroco Americano, una etapa de auténtica modernidad americana, en donde luego de dramáticos procesos de acomodos y reacomodos sociales y culturales, pudimos alcanzar una producción propia. Época a la cual siempre sabe echar una saludable mirada y de la cual extrae enseñanzas de absoluta vigencia.

En este y en toda su obra Gutiérrez nos ofrece una visión integral de la arquitectura, que supera ampliamente la parcializada que se enfoca únicamente en el ornamento o en la composición de la fachada. Cada edificio posee su propia historia, edificada e inmaterial que Gutiérrez la reconoce y nos la cuenta con erudición y con la amabilidad de su prosa clara y limpia A lo largo de su carrera intelectual, Ramón Gutiérrez ha publicado más de 280 libros propios o capítulos en colaboración con otros autores. Esta extraordinaria producción que, hasta a él le causa rubor, lo ubica sin lugar a dudas en el intelectual de la arquitectura Americana más prolífico y erudito que jamás hemos tenido.


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Sólo sus investigaciones y publicaciones serían mérito suficiente para que se le otorguen a Ramón Gutiérrez los más alto honores y reconocimientos en cualquier ámbito académico mundial, sin embargo su trayectoria profesional abarca mucho más que sus publicaciones.

Me voy a permitir nombrar sólo algunas de ellas:

Ramón Gutiérrez junto con Graciel Viñuales son los más grandes difusores del arte y de la arquitectura Latinoamericana. Soy testigo de excepción de los enormes esfuerzos que realizan por mantener activo el Centro de Documentación de Arquitectura Latinoamericana (CEDODAL) Institución que alberga la más grande colección, a nivel mundial, de Libros, revistas, fotografías, postales, planos, vídeos de la arquitectura Americana. El CEDODAL cuenta en la actualidad con una biblioteca de alrededor de 26,000 volúmenes y unas 15,000 revistas. A través de este importante centro realizan anualmente múltiples exposiciones que culminan en publicaciones y que luego circulan por las principales universidades latinoamericanas. Y es que la generosidad de Ramón hace que el Cedodal se haya convertido en una institución que acoge a investigadores de toda América, que quieran hacer uso de sus fondos para desarrollar algún tema en especial.

Ramón Gutiérrez no solo es el máximo referente intelectual de la arquitectura Latinoamericana, sino que es también el personaje clave para articular y unir a toda esa pléyade de investigadores que pretenden adentrarse en el conocimiento e investigación de la arquitectura Americana. Así, por ejemplo, Ramón fue uno de los principales gestores y coordinadores del Doctorado en Historia del Arte y de la Arquitectura en el Mundo Hispano desarrollado en varias ediciones en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla España, en donde yo tuve la suerte de doctorarme aliado de compañeros americanos de primerísimos nivel.

Pero estas intenciones de unir a los profesionales americanos a partir de nuestras propias circunstancias le vienen a Ramón desde siempre. Fue el uno de los cofundadores de los Seminarios de Arquitectura Latinoamericana los (SAL), los cuales surgieron en el año de 1985 como una contrapropuesta a las bienales de Arquitectura que se enfocaban en las grandes estrellas de la arquitectura internacional, relegando a los americanos a los estratos más marginales. Se cuenta, que en aquella memorable ocasión y en medio de la marginación que los organizadores de la bienal, habían tenido con los arquitectos americanos, Ramón Gutiérrez presidió una mesa propia de trabajo sólo de arquitectos latinoamericanos, la cual tuvo tanto éxito (más de 2000 alumnos inscritos) que terminó por convertirse en un evento paralelo que superó al oficial. A partir de allí, son ya 17 ediciones que, a manera de bienales se realizan en diferentes ciudades de Latinoamérica en donde se abordan temas propios a nuestra circunstancia americana.

Ramón Gutiérrez es también un defensor tenaz del patrimonio americano, ha sido por muchos años consultor de la UNESCO para temas patrimoniales. Sin embargo, la visión que posee del patrimonio no es la del conservador que pretende congelar los edificios como piezas de museo. Ramón ha acuñado un nuevo término “Patrimonio Construido” pues dice que a nosotros los americanos nos ha costado tanto construir nuestros edificios que ya eso de por sí hace que tengan un enorme valor, al margen de su realidad histórica, pero nos recuerda también que el patrimonio tiene que ser activo y tiene que (palabras de Gutiérrez) “Ganarse la vida”, es decir ponerse al servicio de la sociedad actual para que el nuevo ciudadano se apropie realmente de él.

Latinoamérica le debe mucho a Ramón Gutiérrez y este espacio y el tiempo concedido, quedarían cortos para resumir su enorme actividad, pero permítanme ser específico a la deuda que tiene nuestra ciudad con él.

Ramón Gutiérrez publicó en el año de 1992, el libro “Evolución histórica urbana de Arequipa 1540-1990” el cual es el único libro, hasta la actualidad, que aborda de una manera tan seria y documentada el devenir urbano de nuestra ciudad. Este libro fue uno de los documentos principales con los cuales se sustentó la declaratoria de Arequipa como “Patrimonio Cultural de la Humanidad”.

En el año de 1986, cuando todavía el Valle del Colca no tenía la enorme difusión mundial que tiene el día de hoy, Ramón Gutierrez junto a la española Cristina Esteras y el historiador arequipeño Alejandro Málaga Medina escribió el libro “El Valle del Colca, cinco siglos de arquitectura y urbanismo”, siendo un texto pionero en la comprensión de este territorio modelado por nuestros Cabanas y Collaguas.

En el año de 1995 participa junto con los arquitectos arequipeños Gonzalo Olivares y Pedro López de Romaña en la restauración de la casa del Moral, quedando testimonio de sus investigaciones históricas y patrimoniales en un bello libro publicado por el entonces Banco del Sur.


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Ramón ha estado pendiente siempre del devenir de nuestra ciudad, colaborando con diversas asesorías y artículos con la agencia española de cooperación internacional, dando como fruto textos referentes a la restauración de los tambos o las obras ejecutadas en el Valle del Colca.

La colaboración con nuestra universidad ha sido también intensa. Ramón fue profesor de la primera edición del curso de segunda especialidad en Conservación y restauración del patrimonio edificado. Ha sido varias veces invitado para dar charlas y conferencias, además ha reeditado con nuestra casa superior de estudios a través del vicerrectorado de investigación su libro “Evolución histórica urbana de Arequipa 1540-1990” el cual será presentado el día de hoy. Como si fuera poco, viene trabajando con el apoyo de algunos docentes y alumnos de la Escuela Profesional de Arquitectura su libro sobre la “Arquitectura Arequipeña entre los siglos XVI al XIX” que será publicado también el próximo año a través de nuestra universidad.

Todos estos enormes méritos han hecho que el arquitecto Ramón Gutiérrez haya sido distinguido por muchas universidades que le han otorgado el grado de profesor honorario y de doctor honoris causa como La Universidad Nacional de Tucumán en Argentina, la Universidad Ricardo Palma de Lima  y la Universidad Pablo de Olavide de España

Ha sido también declarado Ciudadano Ilustre de Buenos Aires, recibiendo también en 2018 el premio internacional de ClCOP.

Pero yo estoy seguro que si le preguntásemos a Ramón cual es el logro más relevante de su impresionante trayectoria, el diría que su familia. Graciela Viñuales es su esposa y compañera intelectual desde la época universitaria en la que fue ella quien lo animó en 2do o 3er año de universidad a ver los monumentos históricos de Salta. Han tenido ellos tres hijos: Martín, que es ingeniero Rodrigo, Historiador del Arte y Alejo Geógrafo. Ramón y Graciela tienen 7 nietos: Alejandra, Miguel Ángel, Andrea, Margarita, Lorena Martín e Irupé, los cuales alegran y prolongarán su existencia.

Estamos pues aquí reunidos para reconocer y agradecer la trayectoria de un hombre sabio y generoso. Recordando que etimológicamente “sabiduría” viene de la palabra latina “sapere” de la cual derivan dos palabras “Saber” y “sabor” por lo tanto la sabiduría no se trata de un conocimiento solamente teórico, sino de saber “saborear” lo que fuimos encontrando en la vida y lo convertimos en una profesión.